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El costo del dineroescribe Roswell Goris (Foto de Francisco E. Mazzei Boulton, Caracas, VenezuelaFeb 14, 2011 ![]() Ya entramos en la cuenta regresiva hacia el día que consideramos estar lo más cerca posible al origen mismo de la felicidad humana, "el amor". Siempre hemos escuchado que el dinero no puede comprar la felicidad, ni el amor verdadero. Países ricos albergan cantidades desproporcionadas de ciudadanos infelices, y en un intento para remediar la depresión masiva han comenzado a implementar programas experimentales, que requieren un cambio en los modelos actuales que utilizan índices estrictamente económicos, como objetivos principales para cuantificar la calidad de vida de sus ciudadanos. Todos los países miden su desarrollo económico sostenido durante todo un año através del PIB o Producto Interno Bruto, el cual no es mas que la sumatoria de las ganancias producidas por los sectores económicos incluyendo los bienes y servicios producidos de ese país. En Inglaterra y Francia están introduciendo un concepto diferente, idealizado por el Rey de Butan, Jigme Singye Wangchuck en los años setenta, y que intenta medir La felicidad nacional bruta, ósea, utilizar la felicidad como un indicador para medir la calidad de vida. El rey decide cuantificar los niveles de riquezas espirituales de sus ciudadanos, como respuesta a las críticas de países opulentos a la pobreza material de su país. Según wikipedia “La felicidad nacional bruta está basada en el “desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno”. Ese viejo dicho “El dinero no compra la felicidad”, sorprendentemente es respaldado por informes científicos llevado acabo por la organización, New Economics Foundation. Ésta ha elaborado El índice del Planeta Feliz con la contribución y participación de 143 países que representan el 99% de la población mundial. Éste índice está basado en la expectativa de la vida, nuestra propia percepción de la felicidad y nuestra huella ecológica. El Producto Interno Bruto y El índice del Planeta Feliz, muestran dos historias completamente diferentes. Según El Fondo Monetario Internacional, el Producto interno bruto de los Estados Unidos, demuestra ser el país más rico del mundo. Los resultados en El índice del Planeta Feliz, los Estados Unidos demuestra que es uno de los países más infelices del mundo, posicionado en el número 114 entre los 143 países. En comparación con la República Dominicana, es un país pobre tomando la posición 72, pero el segundo país más feliz del mundo. Entre los primeros diez hay ocho países pobres latino americanos, Costa Rica, República Dominicana, Jamaica, Guatemala, Vietnam, Colombia, Cuba, El Salvador, Brasil, Honduras. Países del mundo ordenados según su producto interno bruto (http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_PIB_(nominal)) El índice del Planeta Feliz (http://www.happyplanetindex.org/learn/download-report.html) Una vez escuche a alguien decir “Que la felicidad llega sin camisa”. El costo de la riqueza aparenta ser la felicidad. Ciudadanos en países ricos viven sus vidas enfocadas en habilitar el desarrollo económico y protegerlo. Con más dinero tenemos menos tiempo para compartir con la familia y con la gente que verdaderamente nos quieren, o para dedicarlo a uno mismo. Estos detalles durante el diario vivir aparentan ser insignificantes, nos hace mucha falta sentir el amor en nuestros corazones que nos llena de felicidad. Nos dejamos deslumbrar por el continuo bombardeo de imágenes en la TV, revistas, que continuamente nos venden como debemos ser y que debemos comprar. El ser humano por naturaleza es egoísta y es fácil perdernos en la vanidad, enfocados en adquirir cosas que no necesitamos.
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